Gotemburgo, destino final. Diario de un exiliado boliviano.

Mauricio Aira.

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 Capítulo Primero
Nota del autor
Avant propos
Prólogo
Del Palacio Presidencial a la casa de seguridad
22 presos en 10 metros cuadrados
Radiografía de los represores
Fetidez, arengas y soliloquios
Entre amigos pilatunos y buenos samaritanos
Saudades de Bolivia
 Capítulo Segundo
Tiempos borrascosos
Marcelo Quiroga Santa Cruz
El día del golpe
Soldado, no matarás
Las lecturas subversivas de mi padre
 Capítulo Tercero
Fiat voluntas tua
¿De la sartén a las brasas?
El primo de Pérez Esquivel
El Hombre de la Mancha
Penurias del exilio
La vocación de un exiliado
 Capítulo Cuarto
Bajo la protección de las Naciones Unidas
Deprimido e insolvente
Un difícil dilema
Suipacha y Corrientes
El primer trabajo de mi padre
 Capítulo Quinto
El general Eufronio Padilla
Carta al dictador
Mi amigo el general Alfredo Ovando
Vaticinios de dos desterrados
Todos contra el dictador
Militares no gorilas
El general Emilio Lanza Armaza
 Capítulo Sexto
Buscando empleo en Buenos Aires
Una carta desesperada
El Balneario de Mar del Plata
Juan Manuel de Rosas y la Mazorca
Cadena de infortunios
Cartas de La Paz
Un radialista en las minas
 Capítulo Séptimo
Adiós a Buenos Aires
La familia reunida
GOTEMBURGO, un nuevo hogar para los recién llegados
 Apéndice
Indice de referencias personales